La intuición de citas rápidas

Razones de la caída de Podemos. Texto tercer: Causas organizativas.

2019.06.24 16:16 PabloOlmos Razones de la caída de Podemos. Texto tercer: Causas organizativas.

Las razones de la caída de Podemos, 3 También se puede leer en: https://www.facebook.com/pablo.olmos.3192/posts/2282307905182444
Textos previos:
  1. Introducción: https://www.facebook.com/pablo.olmos.3192/posts/2245780338835201
  2. Las razones externas: https://www.facebook.com/pablo.olmos.3192/posts/2247294288683806
En este capítulo hablaré de las causas organizativas de la caída y para ello es necesario hacer una crónica de la evolución del Partido, que yo veo en 4 fases: De “Herramienta Democrática” a “Máquina de Guerra Electoral”, de ahí a la “Ruptura de la Hipótesis Podemos” para finalmente llegar a la “Centrifugadora de Talento”.
En 2014 se veía venir el agotamiento de los movimientos sociales a quienes, a pesar de su gran movilización, las instituciones dominadas por un “cartel” de partidos podían ignorar perfectamente en sus reivindicaciones. No hay que olvidar que durante el 15M se reformó la Constitución y se dió paso al gobierno del PP y los retrocesos que supuso en apenas unos años.
Más allá de las aspiraciones y estrategias de los promotores de Podemos durante el 2013 y principios de 2014 (que básicamente parece que aspiraban a forzar una refundación de IU), durante la campaña de las europeas y especialmente tras el sorprendente resultado de mayo de 2014, un enorme caudal de ilusión conectó con la propuesta de utilizar Podemos como un movimiento político cuyo centro era ser “herramienta democrática al servicio del Pueblo”. Esto, junto con un brillante comando mediático que apelaba al “nuevo sentido común” 15mayista abrió una ventana de oportunidad que se dió en llamar la “Hipótesis Podemos”: la posibilidad de acceder a las instituciones con una mayoría suficiente mediante un discurso transversal como forma de cambiar el país.
Pronto se generó una gran dualidad en el movimiento: por un lado el denominado “equipo promotor” (Pablo, Íñigo, Carolina, Juan Carlos, Luis Alegre, y la gente de anticapitalistas…) con sus redes de confianza previas, y por otro lado la multitud que acudía a los círculos tratando de organizarse mirando constantemente a ver qué decían “los chicos de la Complutense” para tratar de intuir una línea política. Había un comando mediático que funcionaba muy bien, y un montón de grupos de debate muy inoperantes que servíamos sobre todo como decorado.
Del Podemos “Herramienta democrática” a la “Máquina de guerra electoral”: Vistalegre 1.
Por no extenderme con lo que además todos ya sabemos, en la primera Asamblea estatal (Vistalegre I) proponíamos dotarnos de mayor claridad organizativa y de mayor consistencia. Sin embargo, se optó por dar un enorme cheque en blanco al equipo promotor para seguir manteniendo en suspenso la construcción democrática del partido en beneficio de la construcción acelerada de una maquinaria electoralista. La propuesta de trabajo era convertirnos en una organización leninista de tonos morados, con Gramsci y Laclau en mente, para afrontar las próximas citas electorales.
El partido-movimiento seguía con la enorme dualidad anterior. En la parte territorial, a la inoperancia llena de ilusión de los círculos pero sin competencias reales se sumaron los nuevos consejos ciudadanos un poco más operativos pero sin apenas poder real de decisión más allá de ser correa de transmisión de las decisiones de Estatal. Además, la elección de estos consejos llevó a encarnizadas batallas por ganar las primarias que abrieron grandes heridas en cada lugar.
La falta de claridad e interés de la Secretaría de Organización estatal en construir organización territorial, así como las purgas que hacían de las organizaciones territoriales que no se plegaban a la estrategia de la “máquina de guerra”, generó un goteo constante de gente que fue abandonando la organización, aunque al acercarse gente nueva ilusionada no se notara demasiado en los números y la capacidad de militancia. Además, hay que añadir la decisión de no presentarnos a las elecciones municipales con nuestro nombre, lo cual multiplicó candidaturas municipalistas con su propia autonomía. Todo esto supuso que la enorme y vibrante energía local se desperdiciara en una batalla permanente por la legitimidad, mientras que no se tenía acceso a censos, herramientas locales de decisión “oficiales” ni a recursos financieros.
Aparición de Ciudadanos y la ruptura de la “hipótesis” del “núcleo irradiador”.
La máquina de guerra electoral a nivel estatal estaba relativamente bien engrasada y hacia ella iban casi todos los recursos que se captaban, pero como dijimos en el anterior “capítulo”, el surgimiento de C’s generó que Íñigo y Pablo no vieran igual las perspectivas estratégicas del Partido. Esto a nivel organizativo se tradujo en que desde mediados del 2015 Pablo Iglesias generara toda una estructura paralela a la “oficial”, a través de la “oficina del Secretario General” y las redes de “Vamos” controladas por Rafa Mayoral. Hablando en plata, estas redes servían para que, de manera más o menos encubierta, se pudiera contratar a personas en cada territorio y movilizar una organización “pablista” dentro del partido. Con algunas excusas, se permitió que estas incipientes redes “pablistas” no se tuvieran que coordinar con las Secretarías de Organización o de Movimientos Sociales de los territorios. Así a menudo generaban ruido y colisión con las estrategias locales para círculos y movimientos sociales. Ejemplo paradigmático es el uso de “Vamos” para debilitar la estrategia de construir tejido social a traves de proyectos desde los círculos tal como planteaba la iniciativa “Hacemos”.
Tras las elecciones generales de diciembre de 2015, esta fractura interna ya fué evidente para el público general y Pablo Iglesias designó a Echenique como sustituto de Sergio Pascual en la Secretaría de Organización.
Tres semanas antes de que se nombrara a Echenique, éste había escrito un interesante artículo sobre los problemas organizativos internos, del cual podríamos destacar esta frase: “la única innovación de largo alcance y no coyuntural que PODEMOS puede encarnar es la organizativa”. Muchos estábamos de acuerdo con gran parte de lo que en ese artículo se planteaba y, ante el desolador panorama organizativo, quizá el hecho de que Echenique capitaneara el desmantelamiento de la “Máquina de Guerra” era un pequeño rayo de esperanza. Sin embargo, pronto pudimos ver que del dicho al hecho hay mucho trecho, y esa hipocresía, que se puede medir como la distancia que existe entre lo que se dice y lo que se hace, hizo un gran daño a Podemos.
A estas alturas, cualquiera que conociera bien la organización por dentro debía recibir con desasosiego o con grandes dosis de cinismo el oír los discursos de Podemos sobre la participación, diálogo y democracia. Los mítines y charlas que antes se llenaban de una energía que hacía llorar de ilusión pasaron a sonar totalmente huecos y vacíos.
La construcción del partido en los territorios seguía igual de entorpecida y la labor de la Secretaría de Organización seguía consistiendo en marear a los militantes con iniciativas burocráticas estériles (el atarse los cordones como ejemplo paradigmático) o purgar a los que se separaran demasiado de las directrices estatales y no tuvieran un capital mediático suficiente para resistir. Pero al menos se eliminó el botón “plancha” y se dejó de enviar buena parte de la financiación que se mandaba desde los territorios hacia la organización estatal.
Tras un año de bloqueo del trabajo normal del Consejo Ciudadano Estatal, una Comisión de Garantías en la que Gloria Elizo y su marido Pablo Fernández tomaban todas las decisiones a pesar de estar en minoría y tras un año de disputas en los medios de comunicación entre “errejonistas” y “pablistas”, este enfrentamiento se fue trasladando a los territorios. Se convocó por sorpresa y de forma apresurada Vistalegre 2.
Esta segunda Asamblea Estatal tuvo como gran resultado el control total del Pablismo de todos los órganos de decisión a nivel estatal excepto la comisión de garantías. Los dos líderes enfrentados llegaron a un acuerdo para que Íñigo y su equipo se centraran en ganar las elecciones en la Comunidad de Madrid y dejaran el campo libre a Pablo Iglesias y a Irene Montero para organizar el partido como quisieran a nivel estatal.
En el primer semestre del 2017 se generó una situación curiosa: los candidatos favorecidos por el pablismo en muchos territorios perdieron en las renovaciones de los Consejos Ciudadanos Autonómicos. Así pasó en Andalucía, Región de Murcia, Comunidad Valenciana, Cataluña, Aragón, La Rioja, Asturias, País Vasco y Canarias. Mientras que las dirección política en Baleares era de relativo consenso y en Galicia había una gran división entre su Consejo Ciudadano Autonómico y la Secretaría General. Quedaban como pablistas Cantabria (que luego volvería a disolverse), Navarra por un puñado de votos, las dos Castillas y Extremadura. Y en Madrid, como habíamos visto, en principio Errejón y su equipo irían ocupando el espacio.
El modelo organizativo ganador de Vistalegre 2 no supuso un gran avance, pero sí que se daba, al menos sobre el papel, cierto margen de federalismo y autonomía territorial. Esto, unido a una Comisión de Garantías independiente, generó la posibilidad de construir en algunos territorios un Podemos que matizara el proyecto Pablista a nivel estatal y que permitiera acoger la gran diversidad existente en Podemos.
Sin embargo, no fue posible porque lejos de ver estos “cabos sueltos” en los territorios como una oportunidad, el pablismo lo vió como una amenaza a su hegemonía. Las apelaciones a la unidad y a la humildad sonaban más huecas todavía que las antiguas apelaciones a la participación y la democracia que sustituyeron. En junio, la dirección estatal envió a la Comisión de Garantías el borrador de nuevos estatutos y, tras su evaluación se declaró que esta reforma de estatutos propuesta no cumplía con lo aprobado por la Asamblea Ciudadana de Vistalegre 2. Sin embargo, unos días más tarde la dirección estatal decidió desobedecer y registrar los estatutos en el Ministerio del Interior. La solución al grave conflicto que se abrió entre la dirección estatal y la Comisión de Garantías estatal y la mayoría de comisiones de garantías autonómicas llegó un més más tarde a purgar a los miembros no controlados de la Comisión de Garantías Estatal para conseguir nuevamente el control del esencial órgano “judicial” interno.
Con los nuevos estatutos convenientemente recortados de los avances federalistas y democratizantes, junto con la purga de la Comisión de Garantías estatal, se puso otro clavo al ataúd de la esperanza de un Podemos realmente democrático que pudiera aglutinar en su seno la diversidad y potencia del pueblo transformador. Por no extendernos más, en este comunicado de Profundización Democrática, en su punto 3 se puede leer un resumen de los recortes que realizaban los nuevos estatutos, sin pasar por la Asamblea: http://profundizaciondemocratica.org/COMUNICADO-Estatutos-2…
Y así hemos llegamos a 2019 con una organización extremadamente jerárquica, centralizada y arbitraria, cuyo poder real no reside en las bases sino en el liderazgo mediático que hace y deshace según considera. De forma gradual, pero con constante aceleración, hemos pasado a convertirnos en el Partido “centrifugadora de talento”, en el que cada vez más compañeros y compañeras valiosas abandonan un proyecto que se ha quedado en una mera regeneración de lo que fue IU.
Algunas notas extra sobre la organización de Podemos: * Desarticulación organizativa; * Permanente inseguridad jurídica y ausencia de resolución de conflictos; * Democracia plebiscitaria; * Mala gestión de la diversidad e inadecuados sistemas de votaciones; * La bunkerización de Podemos.
- Desarticulación organizativa. La extrema dualidad entre “el centro” y la “periferia” del partido nos ha hecho ser un gigante mediático con pies de barro. La apuesta desde Vistalegre 1 fue sujetar con pinzas una fortaleza mediática y luego más tarde construir la organización necesaria.
En un primer momento por la sensación de urgencia, y en un segundo momento por las guerras de camarillas en torno a los liderazgos mediáticos, se generó mucha desorganización, incluso a nivel estatal donde se acumulaban todos los recursos materiales y simbólicos.
Se podría hablar de muchas cosas concretas que muestran este desinterés por la articulación organizativa de los territorios, pero me limitaré a 3:
  1. Nunca se ha querido compartir la información de qué personas están inscritas en cada lugar, datos de vital importancia para construir organización local, movilizar recursos humanos y financieros y generar una democracia interna sana.
  2. Desde el centro se ha asfixiado económicamente a los territorios, en los primeros años obligando a que todos los recursos del partido fueran a financiar la organización estatal y, tras las elecciones autonómicas, obligando además a que buena parte de los recursos de los diputados autonómicos se envíen también a estatal. En este sentido, siempre se han puesto numerosas trabas a que se elaboraran estrategias descentralizadas de captación de fondos para la organización local desde la organización local. A partir de diciembre de 2015, debió de haber existido un torrente de dinero desde estatal para permitir la creación de locales y asociaciones vinculadas a la Fundación del partido. Por muy difícil de gestionar que fuera, el futuro dependía de construir tejido social a nivel local. Sin embargo, estatal fue muy firme en sus directrices financieras que no permitían esta estrategia y a finales de 2017 (últimas fechas donde tenemos datos del portal de transparencia) Podemos tenía ya paralizado en caja más de 19 millones de euros.
  3. Desde el centro emanaban normas burocráticas e iniciativas para aparentar que se avanzaba en organización, pero mayormente han servido para mantener entretenidas a las bases y militantes más activos corriendo en círculo. Una carrera en círculo persiguiendo completar protocolos y construir procesos organizativos que luego eran reinventados y vueltos a tener que construir permanentemente. Esto fue tarea de Echenique, quien pasó de ser la esperanza de evolución y regeneración organizativa de Podemos a ejecutar la prolongación hipócrita de la estructura cerrada y vertical de Vistalegre 1, lo que pudo ser legítimo en su momento pero ya no lo era tras Vistalegre 2.
- Permanente inseguridad jurídica y ausencia de mecanismos de resolución de conflictos.
a) Por la forma de ser elegidas, las Comisiones de Garantías no eran independientes, salvo la anomalía de la comisión salida de Vistalegre 2 (que no tardó apenas en ser purgada), porque las 3 principales corrientes renunciaron a presentar listas. Esto generó que las normas se aplicaran según interesara a las direcciones políticas, especialmente de la dirección estatal, y que no hubiera un “estado de derecho” en la organización sino más bien y en todo caso un estado en que los límites los ponían las consecuencias mediáticas que pudiera tener una arbitrariedad demasiado evidente.
b) Por otro lado, como no contaban con recursos para hacer sus funciones, y nunca fue interés desde el “centro” en que se generara una estructura territorial sana, los conflictos que surgían en los círculos y las batallas de legitimidades casi nunca fueron resueltos, generando en las bases la sensación de que no servía de nada utilizar las vías internas para solucionar las disputas.
Estas dos razones han llevado a que gran parte de los conflictos de cierta entidad hayan acabado estallando en los medios de comunicación, bien por frustración o bien como estrategia de “presión”.
- Democracia plebiscitaria. Mecanismos de democracia directa limitados a meros plebiscitos. Hacer consultas vinculantes puede ser algo clave que lo cambia todo, como sucede en Suiza, pero no tiene porqué ser un gran avance democrático tal como nos muestra la historia con Napoleón o Franco, que también hacían consultas que siempre ganaban.
En los referéndums de Podemos se carece de una gestión transparente del censo de votantes y hay en general bastantes deficiencias formales como ya explicó la auditora de las votaciones de Podemos Open Kratio antes de desistir de continuar trabajando con Podemos. Pero más allá de las insuficientes garantías contra el fraude (garantías que en varios aspectos han ido a menos con el tiempo), es muy importante también garantizar la libertad del votante de formarse su propia opinión. Y aquí fallamos también en plantear preguntas claras y concretas con espacio suficiente para la deliberación. En este sentido, la organización de las consultas (y de los Vistalegres) nunca ha sido neutral en las convocatorias, además de que a menudo no parecía votarse la pregunta sino la continuidad o no del apoyo a los líderes. Un constante “o conmigo o contra mí” que ensuciaba el escenario e impedía un debate auténtico.
Hubiera sido muy diferente si, además de corregir los problemas anteriores, se hubiera tenido la posibilidad de realizar convocatorias vinculantes desde la base, al estilo de Suiza, donde con un porcentaje razonable de firmas se convoca un referéndum (actualmente en Suiza hacen 3 ó 4 convocatorias de referéndums al año, en las que responden a un total aproximado de 10-12 preguntas en total). A día de hoy en Podemos sólo hay un ejemplo en el que los círculos de Asturias convocaron una consulta sobre el sistema de votación para su Consejo Ciudadano y Secretaría General, con grandes dificultades, obstáculos y sabotajes.
- Mala gestión de la diversidad, a la vez como causa y consecuencia de los malos sistemas electorales para seleccionar representantes internos o institucionales de Podemos.
Producto en un primer momento de esa dualidad “centro-periferia” del partido, al tener muy rápidamente todo el poder “el núcleo irradiador”, este siempre ha fomentado que los sistemas de decisión y de elección de cargos fueran lo más parecido a “ratificar” sus propuestas. Y en un segundo momento, el “búnker” del Pablismo se aplicó a consolidar la forma de entender una organización política que aprendieron de su época de las Juventudes Comunistas.
Sin embargo, las fuerzas transformadoras son diversas por definición, y más en nuestra época, lo que comporta que los procesos de decisión colectiva pueden conducir a diferentes resultados u opciones, mientras que para una fuerza conservadora lo que ya existe siempre es más sencillo de consensuar. Además, Podemos. como fuerza nacida del despertar de conciencias que fue el 15M. aglutinó en su seno todo tipo de ideas. Es por ello que los recurrentes intentos de generar la disciplina necesaria para que funcione bien el “centralismo democrático” repetidamente han fallado. Podemos necesitaba de una organización deliberativa, que complementara el uso de un populismo mediático para conseguir los votos, con una concreción pausada y en común de los detalles del proyecto político transformador.
Los sistemas electorales en Podemos siempre han tenido un sesgo mayoritario con una gran tendencia a distorsionar los resultados para beneficiar a las opciones más votadas, generando la tendencia a que los votantes se disciplinen y traten de localizar a las opciones más “relevantes” que son las únicas que tienen alguna opción de salir elegidas.
Este aprendizaje se extiende además a las personas más comprometidas que se deciden en un momento dado a dar ese paso y presentarse a cargos y responsabilidades en el partido. Pronto se descubre que, aunque las primarias sean abiertas, en realidad si no estás en la lista “adecuada” no tienes ninguna opción. El sistema fomenta que los militantes más activos deban “encuadrarse” en listas potentes, por lo que los equipos que configuran el orden de las listas “ganadoras” son los que realmente eligen quien será elegido o no.
Además, estos sistemas mayoritarios como el DesBorda (que es menos proporcional que D’hont para las elecciones generales), o mayoritarios puros supervitaminados como eran las listas plancha, generan la sensación de que los equipos que ganan, lo ganan todo, y los que pierden lo pierden todo, con lo que las batallas electorales han generado una gran polarización en todas partes y una gran pérdida de diversidad y falta de representatividad de los órganos.
La militancia se vió obligada a conformar equipos fuertes para tener alguna opción de influir en el resultado, equipos que luego fueron asociados (con mayor o menor justicia) a alguna de las 3 corrientes principales. El sistema de votaciones ha polarizado y distorsionado la organización, generándose un frentismo en todos los niveles. Nuevamente, ante la ausencia de espacios orgánicos diversos y proporcionales a las sensibilidades presentes en la organización, se generó una inevitable tendencia a llevar los debates y los conflictos a los medios de comunicación.
- La Bunkerización de Podemos.
Durante el año y medio previo a Vistalegre 2, pero consolidado con su resultado, se generó un “búnker” en el que se metió Pablo Iglesias acompañado de su entorno más cercano (Irene Montero, Rafa Mayoral, Juanma del Olmo…). El aislamiento de la dirección del partido respecto a las propuestas y a las críticas del resto de territorios, de las bases y de la sociedad en general probablemente fue un proceso gradual pero de tremendas consecuencias.
Los procesos de bunkerización son algo habitual para las personas poderosas, que se van aislando de lo que consideran amenazas. Por eso es tan importante la diversidad, la rotación y el depender de otros. Mi intuición me dice que este Bunker del Pablismo se construyó aceleradamente por cuatro factores: acoso mediático constante y sin piedad; ruptura Íñigo-Pablo y las batallas de la imposición del Pablismo contra el sentir del resto de la organización; cultura política de las juventudes comunistas y el centralismo democrático; control absoluto de los órganos estatales por parte del mismo grupo.
Desde Vistalegre 2, el pablismo tiene todo el poder orgánico a nivel estatal (en un partido, como ya hemos dicho, altamente centralizado y vertical), pero este apoyo a Pablo Iglesias no significa un apoyo a sus propuestas. Me explico con un ejemplo: en diciembre de 2016, Iglesias y Echenique convocaron a una consulta para elegir el sistema de votación que se usaría en Vistalegre 2. Desde la sede de Princesa, en rueda de prensa oficial, se hizo una propuesta orgánica, cuando se debió ser más neutral. No hubo ninǵun espacio de debate y deliberación oficial en igualdad de condiciones y, finalmente, se decidió usando una votación por mayoría simple que tuvo como ganadora la propuesta “oficialista”. Sin embargo, cuando vamos a la suma de votos que sacaron las propuestas que planteaban repartos proporcionales, resulta que fue mayor que la suma de votos que presentaban propuestas de reparto mayoritario, como el desBorda que ganó, y otras. La gente quería proporcionalidad frente a un sistema mayoritario. Lo que quiero decir es que, aunque en Podemos la gente vote a Pablo Iglesias, “el traje organizativo” que nos obliga a ponernos nos pica y nos molesta… y claro, nos quejamos. Y desde el “centralismo democrático” no se entienden estas quejas, porque “para eso hemos votado” y pretenden, a base de votaciones rápidas y mal planteadas, cerrar debates. Pero no funciona y los debates siguen abiertos, por lo que la “solución” es encerrarse en el Bunker y no escuchar las críticas y las propuestas, porque son propuestas de “enemigos internos” que no saben perder.
Las consecuencias de la bunkerización se materializan en que cada vez se cometen más errores. Desde los relativamente poco trascendentes como el cartel del “vuELve” en la semana del 8 de marzo o los más graves como pedir que no se vote a Carmena la víspera del cierre de campaña.
Y también tenemos errores tremendamente graves, como fue que Pablo e Irene se compraran un Chalet en Galapagar. Como ya dije en el anterior capítulo, supuso un error comunicativo enorme, que por sí solo es un síntoma de su bunkerización, del gran aislamiento que tienen Pablo e Irene con el resto del mundo. Dado el constante ataque mediático y nuestros discursos previos sobre políticos que no viven como el Pueblo al que representan, ¿no se dieron cuenta de que gran parte de su electorado no lo iba a entender? ¿Nadie les dijo que si estaban recibiendo tanta presión mediática y necesitaban un espacio más privado, quizá deberían alquilar algo por un tiempo hasta que abandonaran la política? Bien sea porque nadie del núcleo duro se atrevió a decírselo (síntoma de la enorme homogeneidad y formas organizativas del “conmigo o contra mí” características del pablismo) o bien porque se lo dijeron pero no quisieron escuchar, el chalet de los Iglesias-Montero se ha convertido en el mayor síntoma y consecuencia del Búnker pablista.
Para rematar el tema, decidieron plantear un plebiscito a la organización convirtiendo un asunto personal (esa era la mejor defensa) en un asunto político. Con los Iglesias-Montero, definitivamente lo personal es político, así que nos obligaron a ir a votar sin un debate posible (porque los partidarios del NO en redes eran considerados traidores que querían derribar a la líder pareja), y ningún líder territorial, aparte de Kichi, se atrevió a criticar públicamente el fallo estratégico que privadamente casi todos reconocían. Pero un error no se cura con otro error.
¿Queda mucho margen para más errores?
Mi próximo y último texto de la serie será para mostrar mis reflexiones sobre la situación actual, las perspectivas de las fuerzas del cambio, los distintos escenarios y líneas de acción que podríamos afrontar
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2019.06.24 16:15 PabloOlmos Razones de la caída de Podemos. Texto tercero: causas organizativas.

Las razones de la caída de Podemos, 3 También se puede leer en: https://www.facebook.com/pablo.olmos.3192/posts/2282307905182444
Textos previos: 1. Introducción: https://www.facebook.com/pablo.olmos.3192/posts/2245780338835201 2. Las razones externas: https://www.facebook.com/pablo.olmos.3192/posts/2247294288683806
En este capítulo hablaré de las causas organizativas de la caída y para ello es necesario hacer una crónica de la evolución del Partido, que yo veo en 4 fases: De “Herramienta Democrática” a “Máquina de Guerra Electoral”, de ahí a la “Ruptura de la Hipótesis Podemos” para finalmente llegar a la “Centrifugadora de Talento”.
En 2014 se veía venir el agotamiento de los movimientos sociales a quienes, a pesar de su gran movilización, las instituciones dominadas por un “cartel” de partidos podían ignorar perfectamente en sus reivindicaciones. No hay que olvidar que durante el 15M se reformó la Constitución y se dió paso al gobierno del PP y los retrocesos que supuso en apenas unos años.
Más allá de las aspiraciones y estrategias de los promotores de Podemos durante el 2013 y principios de 2014 (que básicamente parece que aspiraban a forzar una refundación de IU), durante la campaña de las europeas y especialmente tras el sorprendente resultado de mayo de 2014, un enorme caudal de ilusión conectó con la propuesta de utilizar Podemos como un movimiento político cuyo centro era ser “herramienta democrática al servicio del Pueblo”. Esto, junto con un brillante comando mediático que apelaba al “nuevo sentido común” 15mayista abrió una ventana de oportunidad que se dió en llamar la “Hipótesis Podemos”: la posibilidad de acceder a las instituciones con una mayoría suficiente mediante un discurso transversal como forma de cambiar el país.
Pronto se generó una gran dualidad en el movimiento: por un lado el denominado “equipo promotor” (Pablo, Íñigo, Carolina, Juan Carlos, Luis Alegre, y la gente de anticapitalistas…) con sus redes de confianza previas, y por otro lado la multitud que acudía a los círculos tratando de organizarse mirando constantemente a ver qué decían “los chicos de la Complutense” para tratar de intuir una línea política. Había un comando mediático que funcionaba muy bien, y un montón de grupos de debate muy inoperantes que servíamos sobre todo como decorado.
Del Podemos “Herramienta democrática” a la “Máquina de guerra electoral”: Vistalegre 1.
Por no extenderme con lo que además todos ya sabemos, en la primera Asamblea estatal (Vistalegre I) proponíamos dotarnos de mayor claridad organizativa y de mayor consistencia. Sin embargo, se optó por dar un enorme cheque en blanco al equipo promotor para seguir manteniendo en suspenso la construcción democrática del partido en beneficio de la construcción acelerada de una maquinaria electoralista. La propuesta de trabajo era convertirnos en una organización leninista de tonos morados, con Gramsci y Laclau en mente, para afrontar las próximas citas electorales.
El partido-movimiento seguía con la enorme dualidad anterior. En la parte territorial, a la inoperancia llena de ilusión de los círculos pero sin competencias reales se sumaron los nuevos consejos ciudadanos un poco más operativos pero sin apenas poder real de decisión más allá de ser correa de transmisión de las decisiones de Estatal. Además, la elección de estos consejos llevó a encarnizadas batallas por ganar las primarias que abrieron grandes heridas en cada lugar.
La falta de claridad e interés de la Secretaría de Organización estatal en construir organización territorial, así como las purgas que hacían de las organizaciones territoriales que no se plegaban a la estrategia de la “máquina de guerra”, generó un goteo constante de gente que fue abandonando la organización, aunque al acercarse gente nueva ilusionada no se notara demasiado en los números y la capacidad de militancia. Además, hay que añadir la decisión de no presentarnos a las elecciones municipales con nuestro nombre, lo cual multiplicó candidaturas municipalistas con su propia autonomía. Todo esto supuso que la enorme y vibrante energía local se desperdiciara en una batalla permanente por la legitimidad, mientras que no se tenía acceso a censos, herramientas locales de decisión “oficiales” ni a recursos financieros.
Aparición de Ciudadanos y la ruptura de la “hipótesis” del “núcleo irradiador”.
La máquina de guerra electoral a nivel estatal estaba relativamente bien engrasada y hacia ella iban casi todos los recursos que se captaban, pero como dijimos en el anterior “capítulo”, el surgimiento de C’s generó que Íñigo y Pablo no vieran igual las perspectivas estratégicas del Partido. Esto a nivel organizativo se tradujo en que desde mediados del 2015 Pablo Iglesias generara toda una estructura paralela a la “oficial”, a través de la “oficina del Secretario General” y las redes de “Vamos” controladas por Rafa Mayoral. Hablando en plata, estas redes servían para que, de manera más o menos encubierta, se pudiera contratar a personas en cada territorio y movilizar una organización “pablista” dentro del partido. Con algunas excusas, se permitió que estas incipientes redes “pablistas” no se tuvieran que coordinar con las Secretarías de Organización o de Movimientos Sociales de los territorios. Así a menudo generaban ruido y colisión con las estrategias locales para círculos y movimientos sociales. Ejemplo paradigmático es el uso de “Vamos” para debilitar la estrategia de construir tejido social a traves de proyectos desde los círculos tal como planteaba la iniciativa “Hacemos”.
Tras las elecciones generales de diciembre de 2015, esta fractura interna ya fué evidente para el público general y Pablo Iglesias designó a Echenique como sustituto de Sergio Pascual en la Secretaría de Organización.
Tres semanas antes de que se nombrara a Echenique, éste había escrito un interesante artículo sobre los problemas organizativos internos, del cual podríamos destacar esta frase: “la única innovación de largo alcance y no coyuntural que PODEMOS puede encarnar es la organizativa”. Muchos estábamos de acuerdo con gran parte de lo que en ese artículo se planteaba y, ante el desolador panorama organizativo, quizá el hecho de que Echenique capitaneara el desmantelamiento de la “Máquina de Guerra” era un pequeño rayo de esperanza. Sin embargo, pronto pudimos ver que del dicho al hecho hay mucho trecho, y esa hipocresía, que se puede medir como la distancia que existe entre lo que se dice y lo que se hace, hizo un gran daño a Podemos.
A estas alturas, cualquiera que conociera bien la organización por dentro debía recibir con desasosiego o con grandes dosis de cinismo el oír los discursos de Podemos sobre la participación, diálogo y democracia. Los mítines y charlas que antes se llenaban de una energía que hacía llorar de ilusión pasaron a sonar totalmente huecos y vacíos.
La construcción del partido en los territorios seguía igual de entorpecida y la labor de la Secretaría de Organización seguía consistiendo en marear a los militantes con iniciativas burocráticas estériles (el atarse los cordones como ejemplo paradigmático) o purgar a los que se separaran demasiado de las directrices estatales y no tuvieran un capital mediático suficiente para resistir. Pero al menos se eliminó el botón “plancha” y se dejó de enviar buena parte de la financiación que se mandaba desde los territorios hacia la organización estatal.
Tras un año de bloqueo del trabajo normal del Consejo Ciudadano Estatal, una Comisión de Garantías en la que Gloria Elizo y su marido Pablo Fernández tomaban todas las decisiones a pesar de estar en minoría y tras un año de disputas en los medios de comunicación entre “errejonistas” y “pablistas”, este enfrentamiento se fue trasladando a los territorios. Se convocó por sorpresa y de forma apresurada Vistalegre 2.
Esta segunda Asamblea Estatal tuvo como gran resultado el control total del Pablismo de todos los órganos de decisión a nivel estatal excepto la comisión de garantías. Los dos líderes enfrentados llegaron a un acuerdo para que Íñigo y su equipo se centraran en ganar las elecciones en la Comunidad de Madrid y dejaran el campo libre a Pablo Iglesias y a Irene Montero para organizar el partido como quisieran a nivel estatal.
En el primer semestre del 2017 se generó una situación curiosa: los candidatos favorecidos por el pablismo en muchos territorios perdieron en las renovaciones de los Consejos Ciudadanos Autonómicos. Así pasó en Andalucía, Región de Murcia, Comunidad Valenciana, Cataluña, Aragón, La Rioja, Asturias, País Vasco y Canarias. Mientras que las dirección política en Baleares era de relativo consenso y en Galicia había una gran división entre su Consejo Ciudadano Autonómico y la Secretaría General. Quedaban como pablistas Cantabria (que luego volvería a disolverse), Navarra por un puñado de votos, las dos Castillas y Extremadura. Y en Madrid, como habíamos visto, en principio Errejón y su equipo irían ocupando el espacio.
El modelo organizativo ganador de Vistalegre 2 no supuso un gran avance, pero sí que se daba, al menos sobre el papel, cierto margen de federalismo y autonomía territorial. Esto, unido a una Comisión de Garantías independiente, generó la posibilidad de construir en algunos territorios un Podemos que matizara el proyecto Pablista a nivel estatal y que permitiera acoger la gran diversidad existente en Podemos.
Sin embargo, no fue posible porque lejos de ver estos “cabos sueltos” en los territorios como una oportunidad, el pablismo lo vió como una amenaza a su hegemonía. Las apelaciones a la unidad y a la humildad sonaban más huecas todavía que las antiguas apelaciones a la participación y la democracia que sustituyeron. En junio, la dirección estatal envió a la Comisión de Garantías el borrador de nuevos estatutos y, tras su evaluación se declaró que esta reforma de estatutos propuesta no cumplía con lo aprobado por la Asamblea Ciudadana de Vistalegre 2. Sin embargo, unos días más tarde la dirección estatal decidió desobedecer y registrar los estatutos en el Ministerio del Interior. La solución al grave conflicto que se abrió entre la dirección estatal y la Comisión de Garantías estatal y la mayoría de comisiones de garantías autonómicas llegó un més más tarde a purgar a los miembros no controlados de la Comisión de Garantías Estatal para conseguir nuevamente el control del esencial órgano “judicial” interno.
Con los nuevos estatutos convenientemente recortados de los avances federalistas y democratizantes, junto con la purga de la Comisión de Garantías estatal, se puso otro clavo al ataúd de la esperanza de un Podemos realmente democrático que pudiera aglutinar en su seno la diversidad y potencia del pueblo transformador. Por no extendernos más, en este comunicado de Profundización Democrática, en su punto 3 se puede leer un resumen de los recortes que realizaban los nuevos estatutos, sin pasar por la Asamblea: http://profundizaciondemocratica.org/COMUNICADO-Estatutos-2…
Y así hemos llegamos a 2019 con una organización extremadamente jerárquica, centralizada y arbitraria, cuyo poder real no reside en las bases sino en el liderazgo mediático que hace y deshace según considera. De forma gradual, pero con constante aceleración, hemos pasado a convertirnos en el Partido “centrifugadora de talento”, en el que cada vez más compañeros y compañeras valiosas abandonan un proyecto que se ha quedado en una mera regeneración de lo que fue IU.
Algunas notas extra sobre la organización de Podemos: * Desarticulación organizativa; * Permanente inseguridad jurídica y ausencia de resolución de conflictos; * Democracia plebiscitaria; * Mala gestión de la diversidad e inadecuados sistemas de votaciones; * La bunkerización de Podemos.
- Desarticulación organizativa. La extrema dualidad entre “el centro” y la “periferia” del partido nos ha hecho ser un gigante mediático con pies de barro. La apuesta desde Vistalegre 1 fue sujetar con pinzas una fortaleza mediática y luego más tarde construir la organización necesaria.
En un primer momento por la sensación de urgencia, y en un segundo momento por las guerras de camarillas en torno a los liderazgos mediáticos, se generó mucha desorganización, incluso a nivel estatal donde se acumulaban todos los recursos materiales y simbólicos.
Se podría hablar de muchas cosas concretas que muestran este desinterés por la articulación organizativa de los territorios, pero me limitaré a 3:
  1. Nunca se ha querido compartir la información de qué personas están inscritas en cada lugar, datos de vital importancia para construir organización local, movilizar recursos humanos y financieros y generar una democracia interna sana.
    1. Desde el centro se ha asfixiado económicamente a los territorios, en los primeros años obligando a que todos los recursos del partido fueran a financiar la organización estatal y, tras las elecciones autonómicas, obligando además a que buena parte de los recursos de los diputados autonómicos se envíen también a estatal. En este sentido, siempre se han puesto numerosas trabas a que se elaboraran estrategias descentralizadas de captación de fondos para la organización local desde la organización local. A partir de diciembre de 2015, debió de haber existido un torrente de dinero desde estatal para permitir la creación de locales y asociaciones vinculadas a la Fundación del partido. Por muy difícil de gestionar que fuera, el futuro dependía de construir tejido social a nivel local. Sin embargo, estatal fue muy firme en sus directrices financieras que no permitían esta estrategia y a finales de 2017 (últimas fechas donde tenemos datos del portal de transparencia) Podemos tenía ya paralizado en caja más de 19 millones de euros.
    2. Desde el centro emanaban normas burocráticas e iniciativas para aparentar que se avanzaba en organización, pero mayormente han servido para mantener entretenidas a las bases y militantes más activos corriendo en círculo. Una carrera en círculo persiguiendo completar protocolos y construir procesos organizativos que luego eran reinventados y vueltos a tener que construir permanentemente. Esto fue tarea de Echenique, quien pasó de ser la esperanza de evolución y regeneración organizativa de Podemos a ejecutar la prolongación hipócrita de la estructura cerrada y vertical de Vistalegre 1, lo que pudo ser legítimo en su momento pero ya no lo era tras Vistalegre 2.
- Permanente inseguridad jurídica y ausencia de mecanismos de resolución de conflictos.
a) Por la forma de ser elegidas, las Comisiones de Garantías no eran independientes, salvo la anomalía de la comisión salida de Vistalegre 2 (que no tardó apenas en ser purgada), porque las 3 principales corrientes renunciaron a presentar listas. Esto generó que las normas se aplicaran según interesara a las direcciones políticas, especialmente de la dirección estatal, y que no hubiera un “estado de derecho” en la organización sino más bien y en todo caso un estado en que los límites los ponían las consecuencias mediáticas que pudiera tener una arbitrariedad demasiado evidente.
b) Por otro lado, como no contaban con recursos para hacer sus funciones, y nunca fue interés desde el “centro” en que se generara una estructura territorial sana, los conflictos que surgían en los círculos y las batallas de legitimidades casi nunca fueron resueltos, generando en las bases la sensación de que no servía de nada utilizar las vías internas para solucionar las disputas.
Estas dos razones han llevado a que gran parte de los conflictos de cierta entidad hayan acabado estallando en los medios de comunicación, bien por frustración o bien como estrategia de “presión”.
- Democracia plebiscitaria. Mecanismos de democracia directa limitados a meros plebiscitos. Hacer consultas vinculantes puede ser algo clave que lo cambia todo, como sucede en Suiza, pero no tiene porqué ser un gran avance democrático tal como nos muestra la historia con Napoleón o Franco, que también hacían consultas que siempre ganaban.
En los referéndums de Podemos se carece de una gestión transparente del censo de votantes y hay en general bastantes deficiencias formales como ya explicó la auditora de las votaciones de Podemos Open Kratio antes de desistir de continuar trabajando con Podemos. Pero más allá de las insuficientes garantías contra el fraude (garantías que en varios aspectos han ido a menos con el tiempo), es muy importante también garantizar la libertad del votante de formarse su propia opinión. Y aquí fallamos también en plantear preguntas claras y concretas con espacio suficiente para la deliberación. En este sentido, la organización de las consultas (y de los Vistalegres) nunca ha sido neutral en las convocatorias, además de que a menudo no parecía votarse la pregunta sino la continuidad o no del apoyo a los líderes. Un constante “o conmigo o contra mí” que ensuciaba el escenario e impedía un debate auténtico.
Hubiera sido muy diferente si, además de corregir los problemas anteriores, se hubiera tenido la posibilidad de realizar convocatorias vinculantes desde la base, al estilo de Suiza, donde con un porcentaje razonable de firmas se convoca un referéndum (actualmente en Suiza hacen 3 ó 4 convocatorias de referéndums al año, en las que responden a un total aproximado de 10-12 preguntas en total). A día de hoy en Podemos sólo hay un ejemplo en el que los círculos de Asturias convocaron una consulta sobre el sistema de votación para su Consejo Ciudadano y Secretaría General, con grandes dificultades, obstáculos y sabotajes.
- Mala gestión de la diversidad, a la vez como causa y consecuencia de los malos sistemas electorales para seleccionar representantes internos o institucionales de Podemos.
Producto en un primer momento de esa dualidad “centro-periferia” del partido, al tener muy rápidamente todo el poder “el núcleo irradiador”, este siempre ha fomentado que los sistemas de decisión y de elección de cargos fueran lo más parecido a “ratificar” sus propuestas. Y en un segundo momento, el “búnker” del Pablismo se aplicó a consolidar la forma de entender una organización política que aprendieron de su época de las Juventudes Comunistas.
Sin embargo, las fuerzas transformadoras son diversas por definición, y más en nuestra época, lo que comporta que los procesos de decisión colectiva pueden conducir a diferentes resultados u opciones, mientras que para una fuerza conservadora lo que ya existe siempre es más sencillo de consensuar. Además, Podemos. como fuerza nacida del despertar de conciencias que fue el 15M. aglutinó en su seno todo tipo de ideas. Es por ello que los recurrentes intentos de generar la disciplina necesaria para que funcione bien el “centralismo democrático” repetidamente han fallado. Podemos necesitaba de una organización deliberativa, que complementara el uso de un populismo mediático para conseguir los votos, con una concreción pausada y en común de los detalles del proyecto político transformador.
Los sistemas electorales en Podemos siempre han tenido un sesgo mayoritario con una gran tendencia a distorsionar los resultados para beneficiar a las opciones más votadas, generando la tendencia a que los votantes se disciplinen y traten de localizar a las opciones más “relevantes” que son las únicas que tienen alguna opción de salir elegidas.
Este aprendizaje se extiende además a las personas más comprometidas que se deciden en un momento dado a dar ese paso y presentarse a cargos y responsabilidades en el partido. Pronto se descubre que, aunque las primarias sean abiertas, en realidad si no estás en la lista “adecuada” no tienes ninguna opción. El sistema fomenta que los militantes más activos deban “encuadrarse” en listas potentes, por lo que los equipos que configuran el orden de las listas “ganadoras” son los que realmente eligen quien será elegido o no.
Además, estos sistemas mayoritarios como el DesBorda (que es menos proporcional que D’hont para las elecciones generales), o mayoritarios puros supervitaminados como eran las listas plancha, generan la sensación de que los equipos que ganan, lo ganan todo, y los que pierden lo pierden todo, con lo que las batallas electorales han generado una gran polarización en todas partes y una gran pérdida de diversidad y falta de representatividad de los órganos.
La militancia se vió obligada a conformar equipos fuertes para tener alguna opción de influir en el resultado, equipos que luego fueron asociados (con mayor o menor justicia) a alguna de las 3 corrientes principales. El sistema de votaciones ha polarizado y distorsionado la organización, generándose un frentismo en todos los niveles. Nuevamente, ante la ausencia de espacios orgánicos diversos y proporcionales a las sensibilidades presentes en la organización, se generó una inevitable tendencia a llevar los debates y los conflictos a los medios de comunicación.
- La Bunkerización de Podemos.
Durante el año y medio previo a Vistalegre 2, pero consolidado con su resultado, se generó un “búnker” en el que se metió Pablo Iglesias acompañado de su entorno más cercano (Irene Montero, Rafa Mayoral, Juanma del Olmo…). El aislamiento de la dirección del partido respecto a las propuestas y a las críticas del resto de territorios, de las bases y de la sociedad en general probablemente fue un proceso gradual pero de tremendas consecuencias.
Los procesos de bunkerización son algo habitual para las personas poderosas, que se van aislando de lo que consideran amenazas. Por eso es tan importante la diversidad, la rotación y el depender de otros. Mi intuición me dice que este Bunker del Pablismo se construyó aceleradamente por cuatro factores: acoso mediático constante y sin piedad; ruptura Íñigo-Pablo y las batallas de la imposición del Pablismo contra el sentir del resto de la organización; cultura política de las juventudes comunistas y el centralismo democrático; control absoluto de los órganos estatales por parte del mismo grupo.
Desde Vistalegre 2, el pablismo tiene todo el poder orgánico a nivel estatal (en un partido, como ya hemos dicho, altamente centralizado y vertical), pero este apoyo a Pablo Iglesias no significa un apoyo a sus propuestas. Me explico con un ejemplo: en diciembre de 2016, Iglesias y Echenique convocaron a una consulta para elegir el sistema de votación que se usaría en Vistalegre 2. Desde la sede de Princesa, en rueda de prensa oficial, se hizo una propuesta orgánica, cuando se debió ser más neutral. No hubo ninǵun espacio de debate y deliberación oficial en igualdad de condiciones y, finalmente, se decidió usando una votación por mayoría simple que tuvo como ganadora la propuesta “oficialista”. Sin embargo, cuando vamos a la suma de votos que sacaron las propuestas que planteaban repartos proporcionales, resulta que fue mayor que la suma de votos que presentaban propuestas de reparto mayoritario, como el desBorda que ganó, y otras. La gente quería proporcionalidad frente a un sistema mayoritario. Lo que quiero decir es que, aunque en Podemos la gente vote a Pablo Iglesias, “el traje organizativo” que nos obliga a ponernos nos pica y nos molesta… y claro, nos quejamos. Y desde el “centralismo democrático” no se entienden estas quejas, porque “para eso hemos votado” y pretenden, a base de votaciones rápidas y mal planteadas, cerrar debates. Pero no funciona y los debates siguen abiertos, por lo que la “solución” es encerrarse en el Bunker y no escuchar las críticas y las propuestas, porque son propuestas de “enemigos internos” que no saben perder.
Las consecuencias de la bunkerización se materializan en que cada vez se cometen más errores. Desde los relativamente poco trascendentes como el cartel del “vuELve” en la semana del 8 de marzo o los más graves como pedir que no se vote a Carmena la víspera del cierre de campaña.
Y también tenemos errores tremendamente graves, como fue que Pablo e Irene se compraran un Chalet en Galapagar. Como ya dije en el anterior capítulo, supuso un error comunicativo enorme, que por sí solo es un síntoma de su bunkerización, del gran aislamiento que tienen Pablo e Irene con el resto del mundo. Dado el constante ataque mediático y nuestros discursos previos sobre políticos que no viven como el Pueblo al que representan, ¿no se dieron cuenta de que gran parte de su electorado no lo iba a entender? ¿Nadie les dijo que si estaban recibiendo tanta presión mediática y necesitaban un espacio más privado, quizá deberían alquilar algo por un tiempo hasta que abandonaran la política? Bien sea porque nadie del núcleo duro se atrevió a decírselo (síntoma de la enorme homogeneidad y formas organizativas del “conmigo o contra mí” características del pablismo) o bien porque se lo dijeron pero no quisieron escuchar, el chalet de los Iglesias-Montero se ha convertido en el mayor síntoma y consecuencia del Búnker pablista.
Para rematar el tema, decidieron plantear un plebiscito a la organización convirtiendo un asunto personal (esa era la mejor defensa) en un asunto político. Con los Iglesias-Montero, definitivamente lo personal es político, así que nos obligaron a ir a votar sin un debate posible (porque los partidarios del NO en redes eran considerados traidores que querían derribar a la líder pareja), y ningún líder territorial, aparte de Kichi, se atrevió a criticar públicamente el fallo estratégico que privadamente casi todos reconocían. Pero un error no se cura con otro error.
¿Queda mucho margen para más errores?
Mi próximo y último texto de la serie será para mostrar mis reflexiones sobre la situación actual, las perspectivas de las fuerzas del cambio, los distintos escenarios y líneas de acción que podríamos afrontar
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